***Estos somos Los Contares***

viernes, 2 de enero de 2009

Hola a todos!! es una alegría enorme comenzar este 2009 con nuestro propio blog y con muchos proyectos bajo la manga! agradecemos a quienes pasan y dejan sus huellitas por estos senderos perfumados de diversas tonadas y un mismo sentimiento: el amor por la literatura y la música.
Hoy les traemos un hermoso texto de Antonio Di Benedetto que pudimos compartir en las Jornadas de Jóvenes Gestores que se realizaron en septiembre de 2008, como una propuesta para compartir nuestros haceres con otros jóvenes de la UNC que, como nosotros, "gestan" y cuidan sus proyectos...
Proximamente, fotos de ese evento!
Un abrazo letroso :)



Volamos
Por Antonio Di Benedetto
Como puesta ante un apacible e inofensivo misterio, que puede serlo, con ganas de hablar, que a mí me faltan, me cuenta de su gato.

Es, sí. Claro que es; pero... Ante todo, como es huérfano, recogido por compasión, se ignora su ascendencia. Es gato y le agrada el agua. De las acequias no prefiere los albañales, sino la corriente barrosa. Se lanza acezante, pisa fuerte y salpica: hunde las fauces y hace que toma, pero no toma, porque es de puro goloso que lo hace. Puede pensarse que no es un gato, que es un perro. También por su actitud indiferente en presencia de los demás gatos. Pero es que asimismo se limita a observar desde lejos a los perros y ni siquiera se enardece frente a una pelea callejera. Como al emitir la voz desafina espantosamente y además es ronco, no puede saberse si maúlla o ladra.
Hago como que me asombro. Pero no abro la boca, porque de preguntar o comentar me preguntaría por qué pienso así y tendría que explicar y complicarme en un diálogo. Empero ya no me habla: se habla. Revisa lo que sabe y quiere saber más.
Es gato y le gusta el agua. Eso no autoriza a concluir que sea un perro. Ni siquiera está la cuestión en que sea perro o gato, porque ni uno ni otro vuelan, y este animalito vuela; desde hace unos días se ha puesto a volar.
Yo espero que me pregunte si creo que se trata de una brujería. Pero no; al parecer, no cree en eso. Yo tampoco; aunque lo pensé. Mejor dicho, pensé que ella lo pensaba. Pero no.
¿No te maravillas?
Sí; seguramente. Me maravillo. Cómo no. Me maravillo. Podría maravillarme, cómo no. Pero no. Puedo maravillarme porque el gato-perro vuela. Pero es que no sólo hablo. Estoy pensando. Pienso que ella supone que he de maravillarme porque lo que creyó era gato puede ser perro o lo que puede ser gato o perro puede ser un ave o cualquier otro animal que vuele. Debiera maravillarme porque, lo que se cree que es, no es. No puedo. ¿Acaso me maravilla que tú no seas lo que tu esposo cree que eres? ¿Acaso me maravilla no ser lo que mi esposa cree que soy? Tu animalejo es un cínico, nada más. Un cínico ejercitado.

2 comentarios:

Natalia González, 1981 dijo...

Hola gente, ¡ un gusto saber de ustedes! ¿Dónde se puede escuchar algo on line?
Los invito a pasar también por:
www.revista-interrupciones.blogspot.com
www.turas-ediciones.blogspot.com

Contar con Letras dijo...

Hola Natalia!Tenemos material grabado pero aún no hemos podido subirlo. Apenas esté todo cocinado te mandamos el dato. Gracias por pasar!!!